13.3.11

Ser ligth es un lujo (Jean Claude Bessudo)

Entrevista con Jean Claude Bessudo para Caras


Jean Claude Bessudo es una celebridad, básicamente, porque sale retratado en todas las secciones de sociales de este país, no sólo en las revistas del corazón (que, entre otras cosas, nunca he sabido por qué las llaman así: “revistas del corazón”, como si hablaran de la aorta, del diástole y el sístole o qué sé yo que otro tema cercano).
En todo caso, pareciera que Bessudo tuviera el don de la ubicuidad, como si fuera una especie de dios contemporáneo del que alguien podría fácilmente esperar que, con voltear la mirada, se le apareciera. Aunque sí, en realidad se trata de algo parecido, porque los dioses modernos ya no habitan el Olimpo sino, precisamente, tales revistas.
De ahí mi sorpresa cuando me pidieron una entrevista con este francés nacido en Niza; con fama de banal, sólo por andar de coctel en coctel, a pesar de ser el presidente de la agencia de viajes más grande de Colombia, con 2700 empleados directos; más una fundación que lleva su nombre y maneja una microempresa para las mujeres de Barú que confeccionan pareos en etamina (si: sin k).
¿Qué podría escribirse sobre un personaje del que tanto se ha dicho? Antes de pisar su terreno, quería saber cosas realmente valiosas: cómo se lagarteaba invitaciones para todo tipo de cocteles o cómo, estando allí, conseguía que los fotógrafos de sociales lo retrataran; o si tenía –como Julio Iglesias- algún ángulo preferido, o se sabía los mejores chismes de actualidad. En fin, cosas de esas que a nadie le importan pero que a todos preocupan.
El fotógrafo de Caras ha llegado a la entrevista antes que yo. Comienzo a trabajar:
  • ¿Conoces al señor Bessudo?
  • Desde que cubría las sociales de El Tiempo.
  • ¿Qué sabes sobre él?
  • Es el presidente de Aviatur
  • ¿Te ha pedido que lo fotografíes alguna vez?
  • Él no necesita de eso
  • ¿Entonces por qué le sale en todas partes?
  • Es una persona clave!
Clave parece ser la palabra. Ya desde el día anterior lo intuía, cuando me topé con un fotógrafo amigo que también cubre sociales pero para la competencia. Le pregunté por Bessudo y me confió que cuando comenzó el oficio su antecesor le recomendó seguirle el paso en los cocteles tan sólo porque, para su trabajo, era una persona clave.
Bessudo me hace seguir a su despacho a la hora en punto concertada. La primera pregunta se relaciona con su fama de frívolo. “Ser light es un lujo” –me asegura enfático pero sonriente-. Y hay que creerle al conocer la empresa que ha construido a pulso.
  • ¿Qué tan importantes son las relaciones públicas en su negocio?
Al formular la pregunta, me acuerdo de Lee Iacoca, el expresidente de la Chrysler que se hizo famoso en el mundo entero hace unos cuantos lustros al publicar su autobiografía en la que comentaba que la base de su éxito eran las relaciones públicas. Curiosamente mi pregunta lo toma por sorpresa y, en la hora y pico de charla, es el único momento en que pierde su afable sonrisa de papá Noel francés.
  • El estilo de vida colombiano es sui generis –me comenta luego de sopesar la pregunta y aprovecho para decir que cada respuesta es pensada: se toma su tiempo antes de hablar, como si estuviera buscando en su memoria la palabra castiza exacta que luego pronuncia con notable acento francés-. Los colombianos son muy amigables con el idioma, envuelven lo amargo con azúcar. En otros países el trato es hosco. Acá el trato es demasiado amigable: crea dependencia. Voy a muchos eventos porque trabajo 12 horas diarias y al final del día necesito establecer contacto con la gente.
  • Qué tan rumbero es –cambio el tema tratando de confirmar lo que se sospecha de una persona que visita varios cocteles en una noche-.
  • Nunca me quedo en una fiesta más allá de la medianoche.
  • ¿Bebedor?
  • Lo necesario. A veces, tragos para monjas o para quinceañeras.
  • ¿Lo suficiente como para una gastritis o un hígado lesionado?
  • Tengo una salud de hierro.
  • ¿Tampoco sufre de várices por tanto tiempo parado en los cocteles?
  • Hace un mes me operaron de várices –me muestra su pierna derecha-, pero no lo había relacionado.
  • ¿Cuál es el peor coctel al que ha asistido?
  • Los peores son aquellos que no abren el bufet ni brindan un pasabocas si no ha llegado el personaje importante, olvidando que todo el mundo lo es. Dos, la verificación de identidad: debería haber una persona que conoce a los invitados sin necesidad de esculcarlos hasta el cansancio; tres, el evento donde tienen himno nacional, discurso, proyección de video y hasta bailes folclóricos.
  • ¿Y la mejor recepción?
  • Donde no haya mucho ruido, antes que nada. Me gustan las comidas pequeñas, unas 10 o 12 personas a manteles y con una buena conversación.
  • Quiero nombres: ¿cuál es el peor anfitrión de Colombia?
  • Hablo de los mejores: Miguel de Germán Ribón, Belisario y Dalita. Hay varios, pero los caracteriza que se preocupan con esmero por cada detalle: la comida, las flores en la mesa, los manteles y hasta por el tono de la conversación.
  • ¿Se ve en las revistas? ¿Buscas las fotos?
  • Bueno, yo leo las revistas; y, si salgo, es inevitable no verme.
  • ¿Qué siente cuando se ve en tantas fotos?
  • Nada particular. Simplemente me veo y ya.
  • ¿Cree que al salir en las fotos le das good will a algunos cocteles?
  • La verdad, yo no me doy tanta importancia.
La importancia, como siempre, se la dan otros: los que creen saberlo todo o los que quieren imaginarse muchas cosas más. Por eso, a pesar de leer entre líneas de cada respuesta buscada y sopesada, al final termino por entender que no soy Homero y no me corresponde derrumbar ídolos. En este caso, el mito de un hombre con el don de la omnipresencia.

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