24.6.11

¿Quién le maneja la imagen al divino Niño? (Christian Toro)

Entrevista al publicista Christian Toro para Caras

Esta es una de varias frases que se pueden leer a lo largo del espacioso pasillo que conduce a la oficina de Christian Toro, en pleno centro financiero de Bogotá. Aunque, más que la imagen, lo que cabe preguntarse es si el presidente de Toro Publicidad es el encargado de las relaciones públicas del Divino Baby, pues es esta precisamente su especialidad.

Desafortunadamente, -me comenta-, la palabra (sic) relaciones públicas ha sido muy mal utilizada en Colombia. El hecho de que algunas señoras de alta sociedad de las distintas ciudades del país hubieran montado unas empresas de seudo relaciones públicas que se dedican más a organizar almuerzos, hizo que la palabra perdiera la connotación que tiene a nivel mundial”. Lo dice un especialista en el término. Alguien que vive para y –sobre todo- por las relaciones públicas.

Christian Toro es administrador de empresas bogotano, casado con Juanita Londoño desde hace diecisiete años y con una pareja de niños a bordo; acelerado, coleccionista compulsivo (Tintinomano a morir: a la entrada de su empresa, lo primero con que uno se topa es con la figura de un Milú); que presume de ser buen amigo.
Crristian Toro, cabe decirlo, tiene el ego del tamaño de una pared. No es despectivo: cuando le pregunté si veía las fotografías de las secciones de sociales donde aparecía retratado, simplemente me contestó: “¿No ha visto esa pared?” Detrás de mí, a lo largo de casi seis metros de largo, se mostraban unas sobre otras todas las fotografías suyas publicadas en revistas y periódicos. “Son sólo las de este año”, me confía orgulloso.
- Parece que le gustan mucho los cocteles –le comento-.
- Un coctel es un evento social para ver y dejarse ver. Por desgracia, muchas empresas no saben que debe corresponder a una estrategia de comunicaciones y hacen cocteles por cualquier vaina. Voy a casi todos los que me invitan porque me parece el mínimo acto de cortesía con quien quiere verme.
- Pero, en general, en este país de lagartos la gente se muere por ir a cocteles.
- Ojo, los lagartos son aquellos que no están invitados y se cuelan, por eso lo peor que alguien puede hacer es anunciar un coctel –contesta sin temor a estar equivocado este especialista en lagartos-. Uno conoce los lagartos, y casi siempre son los mismos. Pero para mi, los cocteles son una networking: yo siempre voy en plan de trabajo.
- ¿Dónde le gusta rumbear?
- En casa de amigos, y cuando voy a alguna parte me gustan El Sitio, Punto G o donde haya son cubano.
- ¿Bebedor?
- Vino blanco o vinos espumosos. Nada más.
- ¿Cuál es el mejor y el peor coctel al que ha ido?
- Depende de la categoría de la gente. A mi me llegan como cuatro o cinco invitaciones diarias a galerías de arte. A la mayoría voy, doy las gracias, saludo y me salgo. A mi me parece una descortesía total que en este país nadie confirma asistencia a un evento y, como pueden llegar cien, pueden llegar seiscientas personas. Para colmo, la mayoría de las veces se aparecen con más de una persona que no está invitada.
- Retomemos la pregunta
- Cuál era?
- Lo del mejor y el peor coctel.
- Hay que tener claro que, primero: no necesariamente el más elegante es el mejor; segundo, lo importante es la gente, que sean amigos entre sí, gente simpática.
- ¿Y uno malo?
- Cuando no hay buen trago o buenos pasabocas; o cuando se demoran en atender a la gente.
- ¿Qué haya mujeres bonitas ayuda?
- Que haya gente linda en general. ¡Qué mamera ir a un coctel de seminaristas!
- ¿Quiénes son los mejores anfitriones de este país?
- Lily Escarpeta, Jean Claude Bessudo, Ivón Nichols, el negro Sanint, Rafael Mora, Giovanni Lanzoni y Vicky Pavajeau Baute.
- ¿Qué los hace buenos anfitriones?
- Que por más que haya cien personas, hacen sentir especial a cada invitado. Otra cosa importantísima es tener buena memoria. No basta con que se sepa los nombres. Es necesario que el anfitrión tenga claro con quién está hablando.
- ¿Y los peores?
- Prefiero reservarme los nombres
- ¿Encuentra buenos conversadores en un coctel?
- Nunca, porque uno va a un coctel es a saludar, a picar aquí y allá. Uno nunca va hablar algo interesante, uno no va a quedarse quieto.
- ¿Cómo hace para salir en tantas fotos?
- He sido muy amigo de los fotógrafos de sociales desde hace muchos años y son muy queridos conmigo. Además, a varios los he ayudado en su trabajo, pues llegan sin conocer a la gente y yo les digo quién es quien para que lo retraten.
- ¿Algún consejo para quienes quieren ser fotografiados?
- Bueno sí: yo nunca salgo con una copa o con un cigarrillo en la mano. Además, tan pronto veo al fotógrafo me arreglo bien para no salir despelucado.
Este es Christian Toro, presidente de Toro Publicidad y, si fuera válido, podría decir que es un hombre que exuda “cachaquizidad”: por el acento, por como habla, por como se mueve, por como viste, por los gestos, la mirada, las palabras y, por supuesto, la forma como trata a la gente. No se extrañe si se lo encuentra en un coctel, o en varios una misma noche. Ese es su hábitat. El mismo de los lagartos.

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